Esta
actividad tuvo como objetivo aprender cómo
evaluar cuantitativamente la exactitud de una
clasificación. Para ello se realizó
una clasificación de nubes.
Los chicos tuvieron que clasificar las nubes
proveídas por fotografías proyectadas,
en cirros, estratos y cúmulos. Anterior
a esta clasificación, éstos tuvieron
una pequeña introducción sobre
esta clasificación, utilizando para ello
unos gráficos elaborados por la facilitadora
usando la planilla de clasificación del
programa GLOBE. Los datos de sus clasificaciones
fueron registrados por ellos mismos en forma
individual en planillas proveídas para
tal efecto. Luego, registraron al lado de sus
clasificaciones, los datos de validación
(o sea las respuestas correctas), y finalmente
con ello llenaron una matriz de diferencia/error.
Calcularon mediante la fórmula el porcentaje
de la exactitud de sus clasificaciones. Con
este dato, y con una tabla de resultados, definieron
si eran “clasificadores novatos, intermedios
o avanzados”.
La actividad fue bastante divertida,
muy participativa, novedosa y con una aplicación
muy útil. Los chicos coincidieron en
que el “clasificar”, nos ayuda a
una mejor organización, y que para que
las mismas sean útiles a los científicos,
debemos saber el grado de confiabilidad que
éstas poseen. También debatieron
sobre el porqué de las diferencias entre
una y otra persona a la hora de clasificar las
nubes que observaban, ya que todos miraban las
mismas fotografías, y sin embargo respondían
de forma diferente a la clasificación.
Resumieron que se debía a la diferencia
de pensamiento y forma de observar e interpretar
de cada uno, que fue el objetivo principal de
la actividad.
Así, se comparó
con las clasificaciones que realizaron el año
pasado con la caja entomológica, y verificaron
que podrían no ser confiables.
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