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En los tres grupos
trabajados, los participantes respondieron
en forma diferente. Con el grupo intermedio
se tardó más en llegar a
taponar herméticamente las salidas
de la botella, para que solamente quedara
el agujero de la pajita. Sólo se
consiguió probar el termómetro
con agua caliente. Probaron dos tamaños
de botellas. La de medio litro funcionó
mejor.
El grupo de los más chicos se entusiasmó
más con la actividad de hacer el
termómetro y de jugar con la arcilla
que con la subida y bajada del nivel del
líquido por la pajita. |