La primera vez que hicimos este
experimento cometimos varios errores,
como por ejemplo que la boca de
nuestro recipiente que contenía
el agua era muy angosta, e impedía
introducir el huevo con facilidad,
deslizándolo hasta el fondo
con el consecuente peligro de que
la cáscara del huevo se rajara.
Otro error fue que, si bien la
boca del frasco era pequeña,
su diámetro era bastante
grande, y el huevo no se mantenía
en posición vertical. Esto
ocasionaba que el agua del frasco
ingrese al huevo por el orificio
superior.
Al sábado siguiente repetimos
este experimento, para subsanar
los errores que cometimos. Se utilizaron
vasos más esbeltos y de boca
adecuada, se introdujeron los huevos
con ayuda de una pinza, para no
dejarlos caer, y se tuvo mucho más
cuidado al llenar el vaso para que
no ingrese el agua por el orificio
superior.
La experiencia fue muy válida.
Los pequeños investigadores
celebraron el éxito.
El
grupo de los más grandes.
Los jóvenes de este grupo
comenzaron con sus visitas a los
investigadores en la comunidad.
Una de las visitas fue al Instituto
de Patología e Investigación
donde el Dr. Antonio Cubilla y el
estudiante de medicina José
Torres compartieron algunas de sus
investigaciones en curso y una de
las que se iniciará dentro
de un tiempo, invitándolos
a participar.
Esta investigación tiene como
objetivo encontrar las causas de la
alta frecuencia de calculosis vesicular
entre los indígenas del Chaco. |