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Publicaciones
Revista
VIDA Ultima Hora

Amanda escribe en la pizarra las preguntas que
se formulan sus compañeros sobre las dificultades
que tendrá una rata en un laberinto para
llegar hasta la comida. De repente, a Fabricio
se le ocurre plantear qué pasará
con un caracol en la misma situación. Tras
un rato de discusiones surge la hipótesis
que dará lugar al experimento. Es el Club
de Niños Investigadores que se reúne
todos los sábados con sol, con lluvia o
tormenta.
Más de 30 chicos forman parte de esta iniciativa
de la organización no gubernamental Paideia,
que lleva adelante propuestas innovadoras en educación
y tecnologías de la información.
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La directora ejecutiva de
Paideia, Carmen Varela, cuenta que el club
empezó en febrero de 2005. "Fue
una idea del padre Jesús Montero Tirado,
en vistas de que hay un déficit en
la educación y no hay un desarrollo
científico y tecnológico. Y
lo que la escuela ofrece no alcanza para despertar
el interés por las ciencias, la curiosidad
innata que tienen los niños",
resalta.
El propósito de este proyecto es tener
una masa crítica de científicos
dentro de 10 o 15 años. Para ello,
dos condiciones fundamentales son: el desarrollo
del pensamiento y la adquisición de
competencias básicas (capacidad de
observar, de preguntar y de analizar).
"Nuestra idea es que los jóvenes
comiencen a preguntarse, que las preguntas
salgan de ellos y no de los facilitadores;
que dejen de tener esa actitud pasiva donde
se espera que sean productores de respuestas
y productores de preguntas", explica
María de la Paz "Pacita"
Peña, coordinadora del Club de Niños. |
Varela aclara que lógicamente no todos
los 30 miembros del club van a ser científicos.
"Pero nos interesa formar ciudadanos con
desarrollo del pensamiento y una mirada diferente
del mundo: van a cuidar el ambiente, van a ser
más responsables".
En acción
Los participantes del Club de Investigadores son
niños, niñas y adolescentes de distintas
edades, que van desde los 8 hasta los 16, y provienen
de distintos estratos sociales, quienes trabajan
en grupos pequeños, de acuerdo a sus capacidades
e intereses.
Los socios saben que no se trata de un pasatiempo
más, sino de una experiencia científica
que como tal tiene un método: tesis, hipótesis,
metodología, experimentación, resultados
y conclusiones. 'Vamos desarrollando todos los
pasos, de modo a que ellos vayan vivenciando esa
vida de científico", dice Peña.
Las propuestas de investigación nacen del
interés de los mismos niños que,
como son muy curio¬sos y observadores, tienen
ideas de sobra, algunas muy descabelladas y otras
muy costosas. "Ellos vienen con ideas y conceptos,
con mucha información que no siempre está
bien aclarada. Si no podemos realizar lo que ellos
pretenden, entonces les damos opciones de otros
protocolos", cuenta.
Cada proyecto puede durar hasta tres sábados.
Algunos comienzan y terminan en un día,
dependiendo del tema.
Ahora, los niños están investigando
sobre la conducta animal. "Decidieron hacer
una prueba en laberintos con dos ratones y dos
caracoles, y ver qué dificultades tienen
unos y otros para llegar a su alimentación.
Si bien es una experimentación conocida
en sicología y educación, los niños
querían ponerla a prueba", refiere
Peña.
Pero en estos dos años, ya hicieron numerosas
investigaciones sobre el dengue, la forma¬ción
de las sales, la clasificación de las nubes
y tantos otros.
Uno de los experimentos que más interés
despertó en los niños, según
ellos mismos cuentan, fue el "efecto del
extracto de cangorosa sobre el hígado de!
ratón".
Varela cuenta que hicieron todo el proceso, desde
obtener el extracto de la cangorosa, hasta inyectarle
al ratón y, finalmente, la disección
del animal para ver cómo le quedó
el hígado.
Aunque usan protección, como barbijos y
guantes, los chicos no tienen asco ni miedo de
tocar a los animales, manipular las plantas y
los químicos.
Pero no solo de la experimentación viven
los investigadores, sino de la observación
de la naturaleza, por lo que los viajes de exploración
se constituyen en una ocupación casi obligada
de este club. Colectar insectos, piedras, hojas
y plantas es además toda una aventura.
Otra actividad
que resulta atractiva para los chicos es el
diálogo con científicos paraguayos.
Así, hubo encuentros con el doctor
Antonio Cubilla, quien les explicó
su inves¬tigación sobre el cáncer
de páncreas; Fátima Mereles
les habló de las plantas y Rafael Contreras
les mostró in situ las características
de los humedales del Ñeembucú.
Verónica Villagra, María Elena
Ferreira y Cecilia de Canesa son investigadoras
en distintos institutos científicos
del Paraguay y los sábados dedican
su tiempo a ayudar a los niños en el
proceso de formación de ese pensamiento
científico.
Cada socio paga G. 188.000, ya que hay muchos
gastos que cubrir: los materiales, los honorarios
de las facilitadoras, los servicios, etcétera.
"El club está subvencionado porque
el costo por niño es de G. 350.000
Y pedimos a los padres G. 188.000. Hay una
diferencia de gastos que cubrimos con el apoyo
de empresas", indca Varela.
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También resalta que muchos niños
de escasos recursos económicos, pero muy
talentosos, están becados por padrinos.
Varela aprovecha para pedir la colaboración
de firmas que se dedican a las ciencias, ya que
faltan muchos elementos, como microscopios, balanzas
electrónicas, termómetros, insumos
químicos y reactivos.
Destaca que, además de este club especializado
en Ciencias Naturales y Medio Ambiente, existen
otros proyectos que están en carpeta: fotografia
y cine científico y paisajismo. Tenemos
las ideas y las propuestas semiarmadas, pero nos
faltan fondos para concretar estos sueños",
concluye Varela.
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“Estoy avanzado
en Ciencias”
Para Mauricio Brítez (11),
el aspecto más importante del Club
de Niños Investigadores es que fomenta
las ciencias. "Me siento el más
avanzado en ciencias en el colegio porque
conozco los términos", resalta.
"Quiero ser veterinario, no un científico,
pero esta experiencia me va a ayudar",
dice este chico que cursa el 5° grado
en el colegio Alemán Concordia.
Dice que sus padres tienen un campo donde
va siempre y desde que concurre al club su
mirada cambió. "Ahora mi visión
es más científica, observo más
el comportamiento de los animales", refiere.
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"Me gustó trabajar con
los ratones”
"Estoy en el club desde el
año pasado. Lo que más me gustó
fue trabajar con los ratones", dice Andrea
Falcón (11), quien está en 5°
grado en e! colegio San Miguel Garicoits.
Indica que la experiencia más interesante
que tuvo fue el experimento sobre los efectos
del extracto de la raíz de cangorosa
en el hígado del ratón.
Es socia del Club de investigadores desde
el año pasado. "Desde que entré
me gustó mucho", asegura. "Me
gustaría ser bióloga porque
me encanta la naturaleza, los animales, las
plantas", sueña con un futuro
que no está muy lejos.
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“Los experimentos son muy
divertidos”
"Víctor Maldonado (12) cuenta
que la experiencia más interesante
en el club fue el viaje de exploración
a Ñeembucú. "Aprendimos
mucho de la fauna, atrapamos insectos y el
doctor Rafael Contreras nos explicó
sobre la diversidad de especies animales del
Paraguay", relata. Y enseguida confiesa
que no sabía mucho de la fauna del
Paraguay y ahora le gustaría seguir
investigando.
Cuando le preguntamos si de adulto va a ser
científico, contesta que estudiará
veterinaria porque "primero hay que empezar
chico para hacer grandes cosas".
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Revista
VOS
Según la FUNDACiÓN PAIDEIA,
los niños, niñas y adolescentes
que muestran un temprano interés por la
Ciencia, generalmente terminan desmotivándose
y dejando de lado dicha inclinación al
finalizar su educación secundaria.
El Club de Ciencias nace como un espacio que busca
encausar el interés de los jóvenes,
sentando las bases y promoviendo una posterior
educación universitaria enfocada en la
investigación científica.

María de la Paz Peña, responsable
de la coordinación del Club, se sentó
a hablar con VOS.
¿Cómo surge el Club de Ciencias?
Ante la baja calidad de la educación y
la ausencia de investigación científica
en el país, el Padre Jesús Montera
Tirado consideró que era necesario crear
un espacio para jóvenes con interés
en la Ciencia, de forma a encausar y potenciar
sus aptitudes y capacidades.
¿Cuál es, a largo plazo,
el objetivo del Club?
Queremos que surja un movimiento científico
que consideramos necesario para que este país
se desarrolle. Sin ciencia, sin científicos,
sin investigación, jamás saldremos
del tercer mundo. Entonces, el objetivo concreto
de PAIDEIA a través del Club, es generar
en 10 años alrededor de 500 jóvenes
investigadores. Porque lo que llaman "investigación"
en las universidades locales es muy triste, no
pasa de la recolección de datos en papel,
es teoría pura. Fue por eso que creamos
el Club en febrero de 2005.
¿Qué edades tienen los chicos
que lo integran?
Tienen entre 9 y 17 años. Ahí se
presenta el desafío pedagógico:
¿cómo hacer para que un niño
de 9 años y uno de 17 trabajen juntos?
Fácil: como acá los ejes centrales
son la ciencia y la experimentación, no
hay competencia sino colaboración; uno
maneja el bisturí, mientras el otro pone
el alcohol en la probeta, otro mide la cantidad
del líquido a ser usado, etc. Así,
cada uno va haciendo lo que puede, dentro de sus
posibilidades, de sus intereses. Pero nosotros
vamos construyendo con ellos el conocimiento a
medida que trabajamos, vamos proporcionando una
visión diferente de lo que es la Ciencia:
qué pasos generalmente sigue un protocolo
científico, qué actitudes debemos
desarrollar si optamos por ser hombres y mujeres
dedicados a la ciencia, etc.
¿Quiénes trabajan con ellos?
La fundación PAIDEIA cuenta con una Directora
Ejecutiva que es Carmen Varela; el Director de
la Fundación es el Padre Montero y además
existe todo un equipo dedicado a la parte logística.
Yo estoy a cargo de la pedagogía, y trabajando
directamente con los jóvenes están
Verónica Villagra (bioquímica) y
María Helena Ferreira y Cecilia Romero
(biólogas). Ellas se reúnen con
los chicos todos los sábados de 10:00 a
12:00 hs.
¿Qué proyectos fueron realizando
los chicos con la ayuda de estas profesionales?
Este año hemos realizado experiencias con
la raíz de la Cangorosa y del Boldo, analizando
su efecto en el hígado de ratones de laboratorio.
Otros proyectos fueron: "Respiración
anaeróbica", "Observación
al microscopio de bacterias de yogurt" y
"Composición de la materia viva",
por nombrar algunos. En lo posible trabajamos
de acuerdo a los pasos del método científico,
para que se vayan acostumbrando a la manera de
trabajar de los investigadores. Muchas veces,
los chicos vienen con concepciones erróneas
o incompletas sobre la Ciencia, entonces intentamos
pulir esos prejuicios con este tipo de experiencias
e información adecuada.
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Revista
WILD
Se puede prender experimentando
PAIDEIA EDUCACIÓN Y NUEVAS TECNOLOGÍAS,
UNA ONG SIN FINES DE LUCRO, SE PROPUSO FORMAR,
EN LOS PRÓXIMOS DIEZ AÑO, 500 JÓVENES
QUE DESENCADENEN UN MOVIMIENTO DE DESARROLLO CIENTÍFICO
EN EL PARAGUAY.
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Construir un termómetro,
clasificar nubes, diseñar invernaderos,
determinar la composición del suelo
y la influencia del PH del agua en el desarrollo
de mosquitos. Algunos pueden tomar esto como
un hobby más o, peor aún, una
perdida de tiempo, pero afortunadamente no
todos piensan así. En el Club de Investigación
para chicos, este tipo de actividades permiten
que los niños, niñas y jóvenes,
de entre 9 y 17 años, crezcan intelectualmente
dentro del campo de las ciencias naturales. |
Entre los instructores del club se encuentran
una bióloga, un gólogo, una hidróloga
y una educadora, quienes conjugan sus experiencias,
conocimientos y observaciones individuales para
ponerlo a disposición d los chicos. A partir
de estos encuentros y a través de un sostenido
proceso de cuestionamiento y análisis,
los chicos van desarrollando un pensamiento crítico
que orientará su desarrollo intelectual.
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Pacita Peña,
la especialista en educación a cargo
de delinear los criterios y metodologías
de aprendizaje, nos cuenta un poco más
sobre este loable emprendimiento:
¿Cuáles
son las principales metas del club de ciencias?
Lo que buscamos es insertar el pensamiento
científico en la vida cotidiana de
los chicos.
Buscamos que desarrollen un interés
por la ciencia por que entendemos que con
ello lograremos incentivar su capacidad
de observar, analizar, clasificar y categorizar,
de pensar en forma crítica sobre
el mundo que los rodea. También entusiasmos
socios a participar, dándoles la
oportunidad de colaborar en investigaciones
de destacados científicos paraguayos.
¿En que consiste
la dinámica del club?
Todos los sábados de 10:00 a 12:00
nos reunimos a poner en práctica
el proceso científico a través
de la experimentación. Un conjunto
de profesionales diseñan, juntos
con los miembros del grupo, proyectos de
investigación sobre temas relacionados
a la biología, el agua, el suelo,
el medio ambiente, la física y la
química. La organización auspiciante
y la comunidad general proveen materiales
básicos, y además los jóvenes
crean algunos elementos de trabajo a partir
de materiales reciclables. También
contamos con recursos más precisos
como microscopios, termómetros y
barómetros, que están a disposición
de los jóvenes que quieren satisfacer
la curiosidad que muchas veces es innata
en ellos. Adicionalmente, en ciertas ocasiones,
los socios interactúan con científicos
cualificados residentes tanto en el país
como en el extranjero.
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¿Cómo se puede formar parte
del club?
Para acceder a las sesiones de los días
sábados durante todo el año se abona
una cuota mensual que cubre los gastos de los
insumos y materiales utilizados. Los interesados
deben comunicarse a Paideia Investigación
al 602-912.
Los chicos del club aprenderán a ser investigadores
investigando. El mejor aprendizaje a se logra
partiendo de la acción, de la experiencia,
y por eso alentamos la curiosidad y buscamos un
clima placentero de trabajo. En un marco de actividades
gratificantes y entretenidas, no se resta calidad
ni rigor a los procesos de investigación,
sino se suman exigencias que eventualmente se
convierten en desafíos permiten alcanzar
los resultados deseados.
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